LA JOTA LLORONA: El Rescate de un Canto Ancestral en Sucre
La Jota Llorona es una de las expresiones más profundas del estado Sucre. Aunque estuvo al borde del olvido, hoy renace gracias a la memoria de la cultora Rosa María Hernández “La Paraulata”, quien logró rescatarla y traerla a nuestros tiempos.
Esta pieza es pilar de la identidad local de los Altos de Santa Fe. Según relata la cultora, aprendió este canto de su hermano cuando era niña. Originalmente, se interpretaba a capella durante las madrugadas, mientras los campesinos caminaban hacia sus labores en la montaña; el canto servía para aliviar la jornada y ahuyentar las preocupaciones, el sueño y el miedo.
Para garantizar su vigencia y formalidad musical, este subgénero fue encuadrado métricamente bajo la siguiente estructura:
Estructura Poética: Se compone en Cuarteto Lira, combinando versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante. Puede presentarse de forma cruzada (abba) o alterna (abab), con la característica de que se repiten tanto los dos primeros versos como los dos últimos.
Métrica Musical: Se ejecuta en un compás de 3/4.
Estilo de Golpe: Utiliza el mismo golpe de géneros tradicionales de la Isla de Margarita, como la Jota Margariteña, la Malagueña y el Punto del Navegante, pero con un tempo más lento y pausado.
Secuencia Armónica: Posee una progresión fija en tono mayor: I - V7/IV - IV - V7.
Instrumentación: Se interpreta con cuatro, mandolina (o bandola oriental sucrense), guitarra, y contrabajo (o bajo eléctrico).

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