MOROCHO FUENTE: El Bandolín de Oriente
Por: Onésimo "Pipo" Montilla
Una Historia de Pasión y Destino
El nacimiento de una leyenda
En Piedra de Molé, ese pequeño paraíso escondido entre las alturas sagradas de la Serranía del Neverí, el destino tejía en silencio la historia de un genio musical. El año 1954 marcó el cielo sucrense con un acontecimiento místico: el arribo de dos almas idénticas. Una de ellas partió prematuramente como estrella fugaz hacia el infinito, dejando su luz eterna en quien se quedó para conquistar el mundo a través de las cuerdas.
El alma rebelde y la alianza maternal
Aunque su padre soñaba con rumbos distintos, el pequeño ya llevaba la música grabada en el alma. Robaba momentos de gloria escapándose al monte con el cuatro para descubrir sus secretos. En esta travesía, su madre se convirtió en la guardiana de su destino; con miradas cómplices y corazón de artista, ella fue el escudo silencioso que protegió el sueño que crecía día tras día en el pecho de su hijo.
El accidente que cambió la historia
La providencia se manifestó de forma inesperada. En un arrebato del destino, el cuatro voló hasta el techo más alto de la casa y terminó partido tras un fuerte estruendo. Pero de aquella tragedia nació el milagro: sus manos encontraron su verdadero llamado en el bandolín. Como si hubieran nacido para encontrarse, músico e instrumento se volvieron uno solo para siempre.
La consagración de un maestro
Desde las montañas de Sucre hasta los teatros del mundo entero, su talento sin fronteras convirtió cada escenario en tierra venezolana. El joropo sucrense encontró en él su voz universal. Hoy, su nombre resplandece como Patrimonio Cultural de Sucre, un tesoro eterno que transformó las cuerdas en puentes hacia el alma de Venezuela.
Gran revelación musical
¡Ha llegado el momento más sublime de esta historia! Los invitamos a cerrar los ojos y dejarse llevar por una de sus creaciones más preciadas: "Papelón con Limón".
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